jueves, 2 de julio de 2009

No tengo vergüenza! .. Lo sé ! [Cony]


Recuerdo que mis padres me contaban que cuando era muy niña, en mis primeros meses de vida, era muy tranquilita. No acostumbraba a llorar y no hacía berrinches por nada. Ya más crecidita siempre fui pacífica y no causaba alboroto alguno.
Alcanzo a recordar mis años de rebeldía, que han sido eternos, donde el llanto era parte de mi vida cotidiana. Que él no me quiere, que no me entienden, que me muero de amor, que nunca me das permiso para salir, etc …
Haciendo memoria de mis tiempos en las tablas, como no olvidarlos si siguen siendo mi pasión, fueron los gloriosos para mis lágrimas. Era muy aplaudida por esa capacidad de representar el sentimiento de pena acompañado de un asertivo llanto ni sobreactuado ni atenuó. A la profesora le encantaba darme papeles melodramáticos, sabía que mi control de las lágrimas complementaba mi personaje perfectamente.
Era muy sensible, me dolía cuando me trataban mal y lloraba cuando me gritaban. Me afectaban los problemas de mi casa y no podía impedir el llanto que venía después.
¿Qué me pasó?
Tengo apenas 19 años y estoy sentada frente al computador con el corazón galopando en mi interior y con el nudo más ciego que puede existir en mi garganta impidiéndome casi respirar. El río de mis ojos ya no aguantan y en cualquier momento su desborde se hará notorio. Ese es el gran problema he perdido la capacidad de llorar lo único que alcanzo a hacer es que mi voz se quiebre y mis ojos se pongan llorosos.
Nunca me gustó llorar. Mi piel es muy blanca y se torna de un color rosado profundo y me provoca manchitas del mismo color alrededor de mis ojos, mi nariz y mi boca. Lo único bueno era el color de mis ojos, cuando lograba llorar éstos se volvían de color verde esperanza y anda más.
Que no daría por poder llorar un poquito en este momento, desahogarme y liberar esta presión en el pecho que no me deja terminar las bitácoras. Patricia sosa en una de sus canciones que amo dice: “… Y cuando el corazón galope fuerte, déjalo salir…” pero no quiere. El dolor en el pecho se hace tan intenso que ya no me deja escribir. Luego me dieron ganas de ir al baño, pero me da flojera pararme y además hace frío y me carga lavarme las manos porque no hay agua caliente. Aish si es todo un suceso…
Soy una vil madre gatica. Suelo dar concejos que predican que si sientes algo dilo en el momento, si algo te pasa desahógate en el acto. Soy partidaria de que el guardar sentimientos a largo plazo hace explotar y al explotar dejas la cagada y ya no hay vuelta atrás. Pero no puedo…
¿A quién le cuento todo lo que me pasa en este momento?, ¿Quién solo me escucharía y solo respondería con un abrazo mis cátedras?. De hecho ni siquiera quiero hablar quiero llorar pero en compañía de alguien, de ese alguien que solo me abrase sin importar que mi cara este rosado pokemón.
Creo que ya no debo escribir más me torturaré con recuerdos y me atormentare con lo que vendrá. Trataré de que no me importe y asi crecer mi indiferencia y mi frialdad.
Conclusión: no conseguí nada solo quería llorar y termino endureciendo más mi corazón. Esto no tiene sentido.

3 comentarios:

constanza dijo...

uuu shudith!!
buena vola del blog de la yuyo!
xD!
decirte que tienes mi apoyo!
pero no de la censuraaa!!!
verguenza hay que tener para robar no para expresar tus sentimientos!

muxos saludos!!
te cuidas

bye

Cony dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ShushO dijo...

No es vergüenza de maldad es un miedo al hacer público tus pensamientos, sentimientos ...
es al miedo que te conoscan más de los que tu quieres mostrar ...
sensura es sinónimo de marlene